Después de concluir sus actividades laborales, el conductor acudió al restaurante El Charco de las Ranas, ubicado en Periférico Sur, para desayunar junto a algunos de sus colaboradores más cercanos, entre ellos Mario Bezares y el periodista Jorge Gil.


Todo parecía una reunión de rutina. Sin embargo, en cuestión de minutos la historia cambió para siempre. Mientras Mario Bezares permanecía dentro del establecimiento, Stanley salió rumbo a la camioneta en la que se transportaba acompañado por Jorge Gil y uno de sus escoltas. Fue entonces cuando varios hombres armados aparecieron y abrieron fuego contra el vehículo.


Los disparos fueron directos y devastadores. De acuerdo con los reportes del caso, cuatro impactos alcanzaron al conductor. El ataque ocurrió en apenas unos segundos y frente a la mirada de varias personas que se encontraban en el lugar.
Ese fue el momento exacto en que la vida de Paco Stanley llegó a su fin.
Un ataque que sembró el caos y la incertidumbre
Tras la agresión, el ambiente se convirtió en una escena de confusión y desesperación. Jorge Gil resultó herido durante el atentado, mientras que los escoltas no lograron reaccionar a tiempo para evitar la tragedia. Y es que todo ocurrió con tal rapidez que prácticamente no hubo oportunidad de responder al ataque.
La noticia comenzó a circular en cuestión de horas y rápidamente ocupó los principales espacios informativos del país. Para muchos mexicanos resultaba difícil creer que una de las figuras más populares de la televisión hubiera sido asesinada a plena luz del día en una de las zonas más transitadas de la Ciudad de México.
Esa misma noche, familiares, amigos y personalidades del espectáculo acudieron a una funeraria ubicada al sur de la capital para darle el último adiós. El velorio se convirtió en un acontecimiento mediático que reflejaba la enorme relevancia que Stanley tenía en la vida pública nacional.
Mario Bezares y Paola Durante los primeros sospechosos
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que Mario Bezares se encontraba en el baño del restaurante justo cuando ocurrió el atentado. Por esta razón, semanas después fue detenido junto con la edecán Paola Durante.
Tras varios meses de proceso judicial y una intensa cobertura mediática, todos los acusados fueron liberados en enero de 2001 al no encontrarse elementos suficientes para sostener las imputaciones.





