La controversia surgió porque las imágenes, ampliamente difundidas por periodistas y usuarios, capturaron a Noroña durmiendo plácidamente en un asiento de clase Premier de Aeroméxico (un asiento tipo cama) durante su vuelo de regreso a la Ciudad de México desde Roma, Italia.
Las críticas se centraron en la supuesta incongruencia entre el estilo de vida lujoso (viajar en primera clase, con un costo estimado entre 35 mil y 100 mil pesos por boleto) y su discurso político a favor de la austeridad y la “justa medianía”. La propia candidata de su partido, Claudia Sheinbaum, había hecho llamados a la humildad para quienes ostentan el poder días antes de que las fotos salieran a la luz.






